Franziska in Bolivien
Franziska in Bolivien

Jahresbericht 2014 auf Spanisch Casa Campesina

A los amigos de la Casa Campesina:

 

Como todos los fines de año, les hacemos conocer de nuestras actividades, lo que desarrollamos durante el año.

 

El 2014 no tuvimos variaciones en nuestro accionar, acogimos a todos cuantos acudieron a nuestra Obra Social. Enfermos no faltan, lo que cambia son las cantidades y depende también del personal médico con que se cuenta en los centros de salud del campo a cuales apoyamos aquí en la ciudad. Un ejemplo es el Centro de Salud de Titicachi, donde se encuentra un médico que por capricho u otro interés no envía a los pacientes que acuden a él, los tiene hasta cuando el mal avanza o hasta cuando la familia exige que los remita a hospital de especialidad. Cuando los envía, los remite a algún lugar que es particular o a algún amigo y/o conocido que tenga. Aparecen en nuestras instalaciones ya cansados de peregrinar por otros lugares.

 

Lo penoso es que se trata precisamente del centro con el que nació la Casa Campesina, hasta podemos decir que ellos tenían autoridad para elaborar el permiso para que nosotros podamos atender a quienes mandaban. Hoy no, recibimos más pacientes enviados por otros centros de salud de la zona.

 

Los problemas de salud existen en todo lado. Los otros centros “aprovechan” y bien el que puedan contar con un apoyo económico y de seguimiento personal para algo que en su caso ellos tendrían que seguir de manera responsable, ya que es su trabajo. Pero, saben que existimos y saben también que apoyamos lo que viene de principio y hasta que son dados de alta médica. En el caso específico del Centro de Titicachi, hicieron muchas quejas en reuniones, a sus autoridades y a la misma parroquia, reclamaron, sabiendo que el apoyo por parte de la Casa Campesina es importante y fundamental en el seguimiento hospitalario, pero las autoridades superiores del sistema de salud rural no han podido hasta hoy cambiar a este personaje. En este sentido, nosotros no podemos hacer mucho allá.

 

Otro elemento que por hoy es de curiosidad general, es saber los alcances reales que dará la nueva ley 475, que entre sus disposiciones contempla el seguro de salud con inclusión a una misma ley de los sectores que por separado se tenía de mujeres gestantes, niños hasta los 5 años (SUMI), personas consideradas de tercera edad a partir de los 60 años (SSPAM) y ahora se agrega a personas con discapacidad, además de mujeres en edad fértil respecto en atención de salud sexual y reproductiva. Todos estos sectores, se dice, gozarán del amparo estatal de salud. Los “peros” aparecen pronto, pues para que sean atendidos en hospitales de segundo y de tercer nivel, necesariamente deben pasar por el primer nivel. En otras palabras, “las llaves del candado están en poder del primer nivel”. Si no tienen la referencia correspondiente del primer nivel no pueden gozar de atención de especialidad, según su seguro. Nadie les priva que vayan a un especialista, pero deben pagar si no tienen la referencia. Entonces, si aparece un médico negligente en primer nivel no dará el paso correspondiente.

 

Es innegable que con ésta ley se intenta ordenar en algo la salud, sobre todo con los hospitales públicos de tercer nivel, que en muchos casos tienen que atender desde un dolor simple de cabeza y por ello casi siempre colapsan. Pero si la gente acude a especialidad es porque la atención en primer nivel es deficiente.  Por tanto, igual a riesgo de pagar, siguen apersonándose directamente a la ciudad… el área rural sigue siendo la más desprotegida. En consecuencia, los autores de la ley muestran todas las virtudes que según ellos tiene; las entidades y sectores involucrados en salud continuamos intentando paliar el desconcierto cada vez que aparecen casos difíciles que no tienen la famosa referencia del primer nivel.

 

Cada año, intentamos narrar o comentar sobre casos recurrentes que nos llegaron. En el presente año tuvimos pacientes con diferentes patologías. De hecho, volvemos a hablar de problemas renales crónicos; con pena, vimos a niños que a corta edad padecen de este problema.  Cada vez más el Hospital del Niño atiende a muchos. En nuestro caso, tuvimos a dos; a uno de ellos, después de muchos análisis dijeron que su problema no era renal sino del hígado (hepatomegalia); en el otro caso, la familia decidió llevarlo a casa e intentar curarle con medicina naturista. No sabemos si aún sigue enfermo.

 

En cuánto se refiere al apoyo del Estado para este grave problema, se avanzó mucho. El Gobierno logra casi cubrir la totalidad de gastos que se requiere para la Diálisis, algo impensado hace poco tiempo pero este año se concretó. Nosotros teníamos un caso al que le apoyamos por muchísimo tiempo económicamente para que siguiera sus sesiones, ya cuando se dispuso la gratuidad en los insumos, cortamos esta asistencia.

 

Siguen siendo frecuentes los casos de Cáncer uterino.  En el último tiempo los tratamientos para este mal lo están conjuncionando; es decir, están realizando quimioterapia y radioterapia al mismo tiempo. Lo que veíamos antes era un tratamiento sólo con quimioterapia primero de una semana para la primera fase; luego se esperaba ver como respondía el organismo y se iniciaba la segunda fase… en muchos casos ya no se lograba contar. Hoy, la “quimio” no es seguida, realizan una sesión por semana, luego radioterapia por varias sesiones y nuevamente la quimio… al parecer responde mejor.  Tenemos el caso de una mujer del norte de Potosí (le brindamos apoyo, al que llamamos apoyo externo), que está respondiendo bastante bien, tal vez la edad tenga mucho que ver, ella tiene 32 años y es madre de 3 chicos.

 

De todos los pacientes que vinieron a la Casa Campesina, fallecieron dos en sus lugares. Pero uno de ellos nos deja huellas aún. Contarlo es algo difícil, igual se los compartimos. El relato comienza así:

 

Se trata de una mujer de la comunidad de Tarisquía, ella era una paciente “antigua”, hace como 4 años atrás dijeron que nada se podía hacer porque padecía de un cáncer de mama muy avanzado y no le daban más que pocos días de vida. En esas circunstancias el esposo se la volvió a su comunidad, allá con limpiezas de plantas medicinales y seguramente con una mejor alimentación siguió su vida, hasta pensamos que se había curado por gracia de Dios. En ocasión de una fiesta, con algo de bebida encima, la señora sufrió una caída y una posible fractura de cadera, la trajeron nuevamente a la ciudad, luego de consulta en traumatología se determinó que primero se trate de un “prolapso genital total” y posteriormente se le podría seguir un “tratamiento para los huesos”. Cuando se hicieron los respectivos exámenes de laboratorio, para nuestra sorpresa nadie y en ningún resultado se habló del cáncer que ella tenía tiempo atrás. Le practicaron la cirugía respectiva retirándole el útero y una semana después era dada de alta. Hasta ahí todo alegría. No la llevaron a dependencias de la Casa Campesina, sino al lugar dónde el esposo trabajaba cuidando uno de esos lugares de posada o alojamiento.  Unos días después, intentando caminar sola y valiéndose de un palo como bastón volvió a caer, con tan mala suerte que esta vez se fracturó el fémur, siendo trasladada de inmediato al hospital. Tras unas placas de RX, se evidenció la fractura con astilladuras que era la causa del tremendo dolor que padecía, pero que la rotura era extraña, por ello mandaron orden para una “centellografía” donde se determinó que el cáncer estaba focalizado ahí. Otra vez, nos encontramos con interconsultas de Oncología, quienes aconsejaban no “operar ni tocar”, pero el lamento era mucho.  Por fin, tocando la sensibilidad de uno de los médicos traumatólogos se definió operarle, colocar un perno y cemento óseo para poder fijar.  Conseguimos todo. Ya en quirófano, no hallaron hueso sólido dónde fijar el material, alcanzaron a sacar las astillas y tuvieron que cerrar nuevamente. Pero, al menos la mujer sintió alivio y agradecimiento, porque ya no había dolor. Se buscó una especie de faja (bracket), con que sujetar la pierna. La sacamos del hospital y fue llevada nuevamente a su comunidad, al mes de esto falleció.

 

En esta gestión pasaron por la Casa Campesina 626 personas, entre enfermos, familiares y personas que necesitaban hacer trámites varios. De todos ellos contabilizamos 243 enfermos entre adultos y niños.

 

Si bien la Casa Campesina continua dando cobijo a mucha gente, no es menos cierto que hay cada vez más personas, familias de la gente quechua que ya tienen un lugar, una casa, en la ciudad de El Alto o en la misma ciudad de La Paz a dónde llegar, lo que años atrás no sucedía.  Eso nos demuestra que la migración del campo a la ciudad es alarmante.  No todos logran un empleo para sustentar sus necesidades, mucha gente sigue acudiendo a nosotros, residentes o los que se fueron a los lugares cálidos del departamento (especialmente los Yungas), de donde llegan con otros problemas de salud.

 

Como siempre el agradecimiento a quienes siguen apoyando esta obra.  Gracias por su solidaridad para con los necesitados que acuden en busca de ayuda. Solo somos el puente entre la angustia y la salud. Un buen trato, una sonrisa, extender la mano con cariño… Ya es amor.  Estas fechas nos invitan a ser más y más solidarios.

Noch ein klitzekleines bisschen Geduld ;-)

Den Jahresbericht von der Casa Campesina über 2014 habe ich nun per Mail bekommen. Da er auf Spanisch ist, bin ich gerade dabei ihn für Euch zu übersetzten, damit Sie alle Neuigkeiten bzw den Verlauf des letzten Jahres besser nachvollziehen können. Noch ein wenig Geduld und Sie bekommen einen laaangen Bericht mit allen Einzelheiten.

Liebe Grüße aus dem kalten Bayreuth!

Aktuelles

Nach einer halben Ewigkeit ist nun die deutsche Übersetzung des Jahresbriefs der Casa Campesina online!

 

Zudem als ein kleines Extra habe ich auch den Jahresrundbrief von Padre Max veröffentlicht.

 

Viel Spaß beim Lesen!

 

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© Franziska Beck